Soneto I
Abandono la cueva para buscarte entre las calles
es de noche y yo te miro de cabeza
el campanario anuncia que la lluvia aún no cesa
y despacio imploro a los cielos encontrarte.
Tú eres quien ha vertido su veneno en mis poros
A oscuras estrujas, chupas todo mi líquido incoloro
cada mañana nuestros cuellos están marcados
pero es el deseo que pide repetirlo todo.
Ahora que te has ido mi cuerpo se marchita
un quiróptero sediento que camina y se tropieza
mis alas negras han nacido para volar y abrazarte
Pues ya estoy harto, no pediré más una cita
en mi lecho yo murciélago, tú un ángel te confiesas
aunque sabemos que a los demonios eres semejante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario