Poesía sentado desde el carro
A veces suelo pensar
que hay música en la ciudad
pero quizás se me malinterprete
son los pálpitos de mis versos
Afuera en naranjas avenidas
colores derramados
por la nocturna y amarillenta luz
suenan monocorde
el motor del auto
y pasos de transeúntes
Gritos de cobradores
pitazos de policias
el chasquido de un encendedor
son como una orquesta
en las melodías de mi agitada vida
Pero también en las habitaciones
y en los edificios de esta ciudad perdida
los hoteles ofrecen música de cámara
dos lesbianas se aman
mientras afuera un estudiante
se desvanece étereamente en marihuana
Y lo observo todo
Y lo recuerdo todo
Cuando jugaba con tu lengua
y terminaba chupando
de tus cuatro labios el néctar
y tú el caramelo rojo
de mi sensible entrepierna
Ahora que alzo la mirada
y veo a través de esta amplia ventana
la ficción por fin se rompe
pero el carro aún sigue en constante trote
Me atrae de su cuello el aroma
de mi castaña linda compañera
que esta sentada enfrente de mi
Vestida de azul ella es hermosa
quisiera darle un bello mordisco
y llevarla conmigo adentro en mi fosa
para olvidarme que estoy a un paso del fin

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