Sin título (20/11/15)
El Ángel Arcabucero ha instalado su reino y su deseos en mi mente, en mis deseos y en mi corazón. ¿Por qué no puedo ser tuyo? ¿Por qué no puedo entregarme a tus caprichos? Ya los he hecho, me he entregado totalmente a los tuyos, pero aún deseo más. No concibo la vida sin ser tu esclavo predilecto. No concibo la muerte si tu no me das primero la vida para luego quitarmela. Desorden, desorden, desorden. Coqueteas con el fusil, disparas pero luego te ocultas bajo la protección de tus alas. Yo tengo alas pero solo para abrazarte y abrazar a mis víctimas luego de esconder sus cadáveres debajo de la cama. Solo vivo de cabeza, estoy ciego y el sonar de tus latidos son claros para mis sentidos. ¡Dios, has enviado a tu criatura más mortífera, pero ella también ha escupido tu opresiva mano para entregarse al reino del goce y de la carne más predilecta! Ambos somos ángeles caídos, pero ella es quien lleva ventaja en esta guerra. No puedo con tanto deseo reprimido. He de buscarte en las noches donde los Museos abren sus puertas, donde habita el Arte virreinal y donde pueda morderte el cuerpo entero. Ángel Arcabucero, el disparo ha sido certero.
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domingo, 17 de marzo de 2019
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