Hemos llegado al fin al paradero de mis deseos
conoces los míos como yo conozco los tuyos
el darnos muerte marcada es un objetivo tan mutuo
Cierro la perilla mientras te acuestas en la cama
afuera en la calle Dios está muerto en el cielo
el neón azul por letrero es lo único que brilla en el mundo
Tu sombrero de plumas descanza en la sábana
mis atavíos de luto tirados en el suelo
la habitación alquilada guarda un secreto no oculto
Y me acerco, querida, a desvestirte el encaje
descubrir en tus cabellos la desnudez de tu cuello
que siento canela como el color de tus senos
Porque no hay nada más rico que volar y venirme
a este lugar para cometer juntos el crímen nocturno
cumplir la venganza que juramos con sangre en el lecho
Y romper insaciable el ayuno y corrernos
hacia el piso más alto con la llave más cara
y mezclar alcohol solo un poco en tu sexo.
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